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Turismofobia: Los problemas de vivir en ciudades muy turísticas

Publicado el Jueves 1, Agosto 2019 en Recomendaciones

¿Qué pasa cuando una ciudad se pone de moda y se convierte en un destino turístico popular? De repente, su urbanización y esencia empieza a cambiar: los comercios se adaptan a las necesidades turísticas, las calles se llenan de gente a toda hora y, en consecuencia, los precios empiezan a aumentar.

El café de la esquina deja de ser el de siempre para pasar a ser un bar de turistas, con precios el triple más caros. A la noche no puedes dormir bien porque a las 3 de la mañana los gritos de los borrachos te despiertan. Y como si fuera poco, tu arriendo empieza a aumentar en proporciones ridículas, porque claro, el dueño se avivó y ya no puede cobrarte lo que te cobraba antes, porque atrás tuyo hay 100 turistas dispuestos a arrendar ese lugar a precios mucho mayores. Y entonces… ¿no queda otra que mudarse a otra ciudad? Este es un problema real que afrontan muchas personas alrededor del mundo bajo el nombre de turismofobia

El turismo puede tener muchas consecuencias positivas en una ciudad, en términos de crecimiento y desarrollo cultural, pero a su vez, si no está bien regulado, puede convertirse en un problema importante, especialmente para quienes viven allí. Esto se vuelve aún más grave en ciudades chicas que crecen mucho de repente y donde el turismo se les va de las manos. 

Entre los problemas que puede generar este fenómeno se destacan principalmente el deterioro de los recursos naturales y del patrimonio cultural por mal comportamiento de los turistas, la generación de trabajo precario entre residentes, la exclusión o exilio de locales por un aumento descomunal de los precios, el decrecimiento de la calidad de vida local, entre otras cosas. 

Barcelona

Barcelona es uno de los casos modelo de este problema. Antes de las olimpiadas del ‘82, Barcelona no era más que otra ciudad costera de España. A partir de los cambios urbanos que se hicieron para este evento, el turismo en Barcelona empezó a crecer masivamente. A raíz de esto, su oferta cultural comenzó a desarrollarse y con el complemento de Gaudí y todo su legado arquitectónico, la playa y su buen clima, se convirtió en una de las ciudades más atractivas del mundo. 

A medida que creció el turismo en Barcelona, toda su urbanización y logística empezó a cambiar. Anteriormente, los barrios del centro (Gótico, Born y Raval) eran barrios comunes, donde vivían familias catalanas que crecieron allí. Hoy, caminar por las Ramblas tranquilos sin que los vendedores ambulantes te atosiguen con cosas para “guiris” y sin estar esquivando gente, es casi imposible. Todo cambió a favor del bolsillo de quienes viven del turismo y a costas de quienes tuvieron la “suerte” de nacer y crecer en uno de los puntos más fascinantes del mundo.

Quien vive en estos barrios paga alquileres cada vez más altos y tiene de noche que tolerar los ruidos molestos de los turistas que, con las calles tan angostas y paredes finas de las construcciones antiguas, es imposible no escuchar. Muchos catalanes tuvieron que mudarse de sus barrios de toda la vida por estos problemas y hoy eligen vivir más alejados, incluso a otras ciudades, mientras que la cantidad de departamentos de alquiler turístico crecieron exponencialmente en los últimos años. 

El descontento de los vecinos se puede ver en todos lados, con manifestaciones y carteles como “Tourists go home”. El ayuntamiento de Barcelona está comenzando a implementar medidas para resolver parte del problema, por ejemplo, impidiendo la apertura de nuevos hoteles en algunas zonas turísticas, permitiendo que abran en zonas más alejadas, para descentralizar el turismo. Por otro lado, se comenzaron a denunciar los pisos turísticos ilegales para reducir la cantidad de alquileres no regulados. 

 

Ámsterdam

Ámsterdam es otro fenómeno interesante. Su particular arquitectura pintoresca en combinación con los canales que la rodean, la vuelven el escenario perfecto para cualquier turista. Si, además, a eso le sumas fiesta, drogas legales y prostitución, adivina en qué se va a convertir. Dicho y hecho, hoy esta ciudad es el principal destino más buscado para despedidas de solteros y este tipo de viajes entre jóvenes, que van a divertirse y pasar unos días donde “todo lo vale”.

Mientras tanto, los residentes padecen problemas como exceso de basura en las calles, ruidos molestos, y maltrato hacia las trabajadoras sexuales de la Zona Roja. Además, siendo una ciudad donde el tráfico urbano está liderado por bicis, los ciclistas también se ven imposibilitados de transitar libremente sin estar frenando a cada rato para no pisar a ningún turista. 

Luego de varias marchas por parte de los vecinos, el gobierno está comenzando a tomar ciertas medidas de regulación con el fin de acabar o al menos disminuir la gravedad de estos problemas. La intolerancia crece cada vez mayor y muchos vecinos están decidiendo movilizarse hacia otros barrios para buscar más tranquilidad. Algunas de las medidas incluyen la moratoria hotelera, limitar el tiempo de los alquileres turísticos a 60 días, prohibir la apertura de nuevos negocios turísticos o desplazar la llegada de cruceros hacia las afueras de la ciudad. 

Venecia

Venecia es sin duda de las ciudades que más sufre de turismofobia. De hecho, la ciudad hoy en día está 100% diseñada para turistas. Quienes residen ahí, si todavía lo hacen es porque viven del turismo, y el resto, se fue o se está yendo. 

En los últimos 40 años, Venecia ha perdido un 50% de su población, que se cansó de “vivir para los turistas”. Las razones sobran: la transformación de las infraestructuras del casco viejo, pasando de ser una ciudad para el residente a ser una ciudad pensada para el turista; aumento de precios de comercios y alquileres; sobrepoblación en una ciudad que no está preparada para tanta gente, entre otras. 

Hasta no hace tanto, llegaban por día 70 mil turistas en cruceros. Por el deterioro que se empezó a ver en la ciudad por parte de éstos, la Unesco decidió reducir el transito de personas justamente con el fin de preservarla dentro de las ciudades patrimonio de la humanidad.

Entre las medidas que se buscan tomar desde el gobierno para controlar el turismo se habla de imponer impuestos turísticos altos, exenciones fiscales para pequeños negocios y regular los precios de alquileres de viviendas. 


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