Entre calles empedradas, miradores con vistas al río Tajo y tranvías amarillos que serpentean entre colinas, Lisboa se ha convertido en una de las capitales europeas más queridas por los viajeros. La ciudad vibra con historia, música y buena gastronomía, pero hay algo que puede hacer que una visita sea aún más especial: elegir el momento perfecto del año para disfrutarla.