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Florianópolis es el destino de playa favorito de los chilenos en Brasil y no es casualidad: la isla tiene más de 40 playas distribuidas en sus diferentes costas, aguas cálidas, dunas de arena, lagunas para practicar windsurf y una gastronomía de frutos del mar que es parte del viaje. Para una primera visita, el itinerario ideal son 5 días completos: tiempo suficiente para recorrer las playas más icónicas del norte y del sur, conocer el centro histórico y tener al menos un día sin agenda en la arena. Esta guía propone un recorrido organizado por lógica geográfica, adaptado al viajero chileno.
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Para una primera visita, lo recomendable son 4 a 6 días completos. Con 4 días se pueden recorrer las playas principales y conocer el centro. Con 5 días el ritmo es más cómodo: hay tiempo para explorar distintas costas de la isla sin correr y disfrutar días de playa sin actividades programadas. Con 6 días o más se pueden sumar excursiones a la costa continental o a Garopaba.
Florianópolis tiene vuelos directos desde Santiago con SKY Airline y conexiones vía São Paulo o Buenos Aires. Los ciudadanos chilenos no necesitan visa para entrar a Brasil y pueden ingresar con cédula de identidad vigente.
La mejor época para visitar Florianópolis desde Chile es entre diciembre y marzo: verano brasileño con temperaturas de 28–35°C, aguas cálidas y toda la infraestructura turística operando al máximo. Enero y la primera quincena de febrero son la temporada más alta, con más gente y precios más altos. Diciembre y marzo ofrecen un equilibrio muy bueno entre clima, disponibilidad y precio.
El primer día suele tener vuelo matutino desde Santiago con llegada al Aeropuerto Internacional Hercílio Luz a media mañana. El traslado al alojamiento toma entre 20 y 40 minutos según la zona de la isla elegida.
Tarde:
La Lagoa da Conceição es el mejor plan para la primera tarde en Florianópolis. Esta laguna de agua salada en el centro de la isla es el corazón social y gastronómica de la ciudad: restaurantes con terraza sobre el agua, quiosques de caipiriña y el ambiente más animado de la isla fuera de las playas. La Avenida das Rendeiras, con sus locales de artesanía en renda de bilro —el encaje de bolillos típico de la región— es una caminata que vale la pena.
Desde la laguna se puede alquilar kayak, windsurf o paddle board para un primer contacto con el agua sin necesidad de llegar a la playa oceánica. El atardecer sobre la laguna con el Morro da Lagoa al fondo es una de las postales más tranquilas de Florianópolis.
Noche: Los restaurantes de la Lagoa da Conceição tienen la mejor oferta de frutos del mar de la isla. La ostras da Ilha —las ostras cultivadas en Florianópolis, que son las más importantes de Brasil— son la entrada obligada de la primera cena.
El segundo día recorre las playas del sector este de la isla, las más famosas y concurridas de Florianópolis.
Mañana:
Praia Mole es técnicamente la playa más buscada en las guías de Florianópolis: no tiene estructuras masivas de resort, el acceso es en bus o auto y los quiosques de playa son el lugar donde se come y se bebe durante el día. Las olas son más grandes que en otras playas del norte, lo que la hace popular entre quienes practican surf y bodyboard.
Tarde:
Praia da Joaquina es el siguiente punto: la playa con las dunas más grandes e icónicas de la isla. Las dunas de arena blanca de hasta 40 metros de altura sobre el mar son uno de los paisajes más fotogénicos de Florianópolis y el lugar donde se puede hacer sandboard o simplemente subir a pie para tener una vista panorámica de toda la costa este. El descenso corriendo por la duna hasta el agua es una experiencia que hacen casi todos los visitantes al menos una vez.
Noche: Regreso a la Lagoa da Conceição o primer acercamiento al barrio de Jurerê Internacional si el alojamiento está en el norte.
El tercer día cambia de ambiente: la costa norte de Florianópolis es completamente diferente a la costa este. Aguas más calmadas, bahías protegidas del viento y la playa más exclusiva y moderna de la isla.
Mañana:
Jurerê Internacional es el equivalente de Florianópolis al balneario de Punta del Este: playas bien equipadas con quiosques de coctelería, música electrónica en verano y una clientela de alto poder adquisitivo de Brasil y Argentina. Es un mundo completamente distinto a las playas del sur y el este, pero merece al menos una mañana para entender el contraste de la isla.
Tarde:
Praia da Daniela, a pocos minutos de Jurerê, tiene el ambiente más familiar y tranquilo del norte: aguas calmadas perfectas para niños, poca ola y puestas de sol espectaculares hacia el continente. El Forte São José da Ponta Grossa, restaurado y abierto al público, da una perspectiva histórica de la isla que se complementa perfectamente con los días de playa del itinerario.
El cuarto día es el más tranquilo y auténtico del itinerario. La costa sur de Florianópolis está mucho menos masificada que el norte y el este, con pueblos de pescadores que mantienen el ritmo de la Floripa original.
Mañana:
Praia da Armação es la entrada al sur: una bahía amplia con el Morro das Pedras al fondo, poca infraestructura turística y un ambiente completamente local. Los quiosques de playa son sencillos y el ceviche y el peixe assado tienen otro sabor cuando vienen directamente del mar frente a la playa.
Tarde:
Pântano do Sul es el pueblo de pescadores más auténtico de la isla: casas de madera, botes en la orilla y una calma que contrasta con el movimiento del norte. El Restaurant Rancho Açoriano, con vista al mar y menú de frutos del mar, es una de las paradas gastronómicas más recomendadas por los propios florianopolitanos. La playa de Açores, a pocos minutos, tiene una piscina natural entre rocas que en marea baja forma un espacio de nado protegido del oleaje.
Noche: Última noche en el barrio de la Lagoa da Conceição o en el centro de la isla para un cierre gastronómico con las ostras y los camarones que hicieron famosa la cocina de Florianópolis.
El último día tiene un ritmo más tranquilo para el centro histórico y la última tarde en la isla.
Mañana:
El centro histórico de Florianópolis —en la parte continental de la isla, junto al puente— conserva algunas joyas arquitectónicas coloniales. El Mercado Público Municipal, inaugurado en 1898, es el punto más visitado: un mercado de dos plantas con puestos de frutos del mar, productos locales, bares y el ambiente más auténtico del centro. El Bar Box do Zé Pereira, dentro del mercado, tiene fama de décadas entre los florianopolitanos.
La Catedral Metropolitana, la Praça XV de Novembro con su figueira centenaria y el Museu Histórico de Santa Catarina completan el recorrido por el centro en dos horas cómodas.
Tarde libre:
Dependiendo del horario de vuelo de regreso a Santiago, la tarde puede ser de playa en cualquiera de las calas más cercanas al aeropuerto —como la Praia de Canasvieiras o la Praia Brava— o una última caipiriña en la Lagoa da Conceição antes del traslado.
Si quieres conexión en tu destino sin complicaciones ni gastos extra de roaming, la opción más práctica es contratar un eSIM como Yendos.
Para un viaje completo, reserva tus actividades en Florianópolis. Si quieres moverte cómodo, arrienda un auto o mira opciones de bus, tren o ferry.
Cinco días en Florianópolis permiten descubrir que la isla tiene muchas más caras que la playa de moda del norte: el sur auténtico de los pescadores, las dunas de Joaquina, las ostras de la laguna y el centro histórico son parte de una Floripa que pocos viajeros chilenos llegan a conocer completamente en su primera visita. El itinerario de Florianópolis funciona mejor con auto alquilado —que permite moverse entre playas con total flexibilidad— o con la combinación de taxis, Uber y buses locales para quienes prefieren no conducir. La recomendación más práctica es reservar el alojamiento con meses de anticipación si se viaja en enero, el mes de mayor demanda de toda la temporada.
¿Cuántos días son suficientes para visitar Florianópolis?
Para una primera visita, 4 a 5 días completos permiten recorrer las playas más importantes de las distintas costas de la isla —norte, este y sur— y conocer la Lagoa da Conceição y el centro histórico. Con 6 días o más se pueden sumar excursiones a la costa continental o al balneario de Garopaba. Enero es el mes de mayor demanda; reservar con varios meses de anticipación es indispensable.
¿Conviene alquilar auto en Florianópolis?
Sí, especialmente para explorar el sur y el este de la isla con comodidad. El transporte público cubre algunas playas del norte, pero para llegar a Pântano do Sul, Açores o las playas más tranquilas del sur, el auto propio o el Uber son prácticamente indispensables. Alquilar desde el aeropuerto es la opción más práctica; los chilenos con licencia de conducir vigente pueden conducir en Brasil sin trámites adicionales.
¿Cuál es la mejor playa de Florianópolis para el primer día?
La Lagoa da Conceição para el primer contacto —con kayak y gastronomía— y la Praia Mole para el primer día de playa oceánica son las elecciones más frecuentes entre los viajeros chilenos. Mole tiene olas moderadas, ambiente cosmopolita y buena oferta gastronómica en los quiosques. Para familias con niños, las playas del norte como Canasvieiras o Jurerê tienen aguas más calmadas y menor oleaje.
¿Cuándo es la mejor época para visitar Florianópolis desde Chile?
Diciembre y marzo son los meses más equilibrados: clima de verano brasileño (28–32°C), aguas cálidas y toda la infraestructura operando sin la masificación extrema de enero. Enero y la primera quincena de febrero son temporada máxima con precios más altos y mayor afluencia de turistas argentinos y brasileños. Fuera del verano, la isla tiene un clima templado muy agradable aunque el agua está más fría.