
Ubicada en plena cordillera de los Andes y a más de 2.800 metros de altura, Quito es una ciudad que enamora por su riqueza cultural, su impresionante casco histórico y sus paisajes andinos. Si estás pensando en armar tus próximas vacaciones y tienes este destino en la mira, seguro te estarás preguntando cuál es la mejor época para viajar a Quito. En esta nota te contamos todo lo que necesitas saber sobre su clima, eventos y temporadas ideales para disfrutarla al máximo.
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Quito tiene un clima bastante particular debido a su altitud y ubicación geográfica. Aunque está cerca del ecuador, las temperaturas no son tan altas como podrías imaginar. De hecho, se mantiene templado durante todo el año, con mínimas que rondan los 9 °C y máximas que no superan los 21 °C.
Más que hablar de estaciones como verano o invierno, Quito se divide entre temporadas secas y lluviosas. Esto es clave a la hora de planificar tu viaje, porque la cantidad de lluvia sí puede influir en tus actividades turísticas.
La temporada seca se extiende desde junio hasta septiembre, mientras que los meses más lluviosos suelen ser de marzo a mayo, y de octubre a noviembre. Sin embargo, como es común en las ciudades andinas, el clima puede cambiar varias veces al día, así que siempre es recomendable llevar ropa en capas y un impermeable, sin importar la fecha de tu viaje.
La mejor época para viajar a Quito es entre junio y septiembre, durante la temporada seca. Estos meses son ideales para recorrer la ciudad a pie, visitar sus iglesias coloniales, explorar el centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO,y subir al teleférico para disfrutar vistas panorámicas sin preocuparte por la lluvia.
Durante esta época, también podrás aprovechar para hacer excursiones de día completo hacia los alrededores, como el Volcán Cotopaxi o la Laguna Quilotoa, sin las complicaciones del barro o caminos resbaladizos. Además, al ser temporada seca, los cielos suelen estar más despejados, lo que mejora la experiencia para tomar fotos o simplemente disfrutar del paisaje.
Otra ventaja es que entre junio y septiembre hay menos mosquitos, lo que siempre es un plus si planeas hacer trekking o actividades al aire libre.
Si prefieres una ciudad más tranquila y con menos turistas, los meses de enero y febrero también son una opción interesante. Aunque hay más posibilidades de lluvia, los precios suelen ser más bajos y podrás vivir una experiencia más local, especialmente si te interesa conocer el lado más cotidiano de Quito.
Además del clima, hay eventos durante el año que pueden hacer que tu experiencia en Quito sea aún más especial. Por ejemplo, en diciembre se celebran las Fiestas de Quito, con desfiles, conciertos y actividades tradicionales que conmemoran la fundación de la ciudad. Es una época animada y colorida, ideal si te gusta sumarte a la vida local, aunque puede ser más difícil encontrar alojamiento si no reservas con anticipación.
Otra celebración interesante es el Carnaval, que varía de fecha cada año entre febrero y marzo. Aunque no es tan multitudinario como en otros países, muchas familias quiteñas aprovechan para hacer escapadas a los pueblos cercanos, así que podrías sumarte y conocer más allá de la capital.
También hay ferias gastronómicas y eventos culturales durante todo el año. Una buena forma de enterarte con tiempo es revisar calendarios turísticos actualizados o seguir perfiles oficiales en redes sociales de la ciudad.
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Una de las grandes ventajas de viajar a Quito es que puedes combinar cultura, naturaleza y gastronomía en un solo destino. Al llegar, lo ideal es que te tomes el primer día con calma para aclimatarte a la altura, sobre todo si vienes desde el nivel del mar como es el caso de la mayoría de los viajeros desde Chile.
Durante tu estadía, no te pierdas el Mitad del Mundo, donde podrás sacarte la clásica foto en la línea ecuatorial, ni el Panecillo, que ofrece una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad. También es buena idea reservar al menos un día para visitar Otavalo, famoso por su mercado de artesanías, o Cotacachi, conocido por su producción de cuero.
Lleva siempre ropa liviana que puedas superponer, un buen cortaviento y protector solar. A pesar de que el clima no sea caluroso, Quito está a gran altitud y el sol puede ser fuerte. También es muy útil contar con conexión a internet desde el celular para ubicarte fácilmente o pedir transporte por aplicaciones locales.
Por otro lado, si planeas hacer excursiones fuera de la ciudad, como hacia el Parque Nacional Cotopaxi o Baños de Agua Santa, es buena idea contratar tours desde agencias confiables o alojamientos recomendados. Así te aseguras de que los traslados y accesos estén bien organizados, especialmente en temporada alta.
También, para moverte más cómodo puedes arrendar un auto o reservar pasajes de bus, tren o ferry.
Ten en cuenta también que, por la altitud, puede que sientas un poco de fatiga los primeros días. Hidratación, comida liviana y descanso te ayudarán a adaptarte sin problemas. En caso de sentirte mal, en muchas farmacias encontrarás pastillas para el mal de altura o podrás consultar directamente con profesionales de la salud.
Quito es uno de esos destinos que se disfrutan todo el año, pero sin duda la mejor época para viajar es entre junio y septiembre, cuando el clima seco permite recorrer la ciudad y sus alrededores con mayor comodidad. Si estás buscando combinar cultura, historia, gastronomía y paisajes andinos, este es el momento ideal para hacer tu maleta y lanzarte a la aventura.
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